|
Sin Título
Que jamás te duela tanto Que tu mente se vuelva fuego Y tu corazón se hiele Pues victorioso es Mantener fría la mente Y cálido, el corazón Que jamás te alejes tanto Que tus piernas se entumezcan Y olvides Quién eres tú Pues es la integridad En nuestro propio carácter La que guía nuestros andares Que recibas cada día que despierta En la plenitud de su gloria Pues en verdad es Un regalo de Dios
La Voz Del Silencio
Montañas perforan el cielo Árboles púrpuras como espadas Alfombras verdes cruzan el arroyo Empapadas de las lágrimas del bosque Las flores se abren sin palabras No necesitan pregonar la estación Ráfagas de viento portan la esencia De tierra moribunda y pájaros vivos Mezclados como uno Destellos de rojo rubí por mis ojos captados Correteando alrededor de Las hondonadas del bosque De nuevo brinca la brisa En lo alto de una roca posada Con vista de primera fila Viendo el día desplegar su arte Su Señor, el Creador, mi Salvador Me bendice de nuevo con Su presencia
|